HOJAS DE BAMBOO AL VIENTO
Ser fresco como una hoja de bamboo al viento puede ser una tarea difícil. Involucrados en los problemas del mundo fenoménico, nos volvemos rígidos, estáticos.
¿Cómo encontrar la frescura característica de las hojas en el campo?¿Como fluir como el agua en los arroyos?
Estas ramas de bamboo en tinta china, en el más genuino estilo sumi-é, llenan el espacio diagonal de la composición.
Algunas ramas flotan libremente, al viento. El olor a hierba impregna la estancia, se confunde con el incienso.
En la pintural sumi-é, el espacio va más allá de dos dimensiones. Sabor, olor, tacto, gusto, tiempo, se perciben en un pequeño dibujo.
Buscar el cielo. Sin importar la edad, sin importar si eres un adulto o un niño, la flexibilidad del ser, no depende de un estado en el tiempo.
La transparencia de la pintura sumie se apunta al centro mismo del espíritu zen.
Más que un intento desesperado por llevar al papel la exactitud, la geometría vaporosa de las ramas de bamboo. Este arte busca el espíritu original del objeto, en este caso, el bosque de bamboo.
Imagina el viento en la ermita, el bosque susurra, invita a la práctica silenciosa de zazen. Al estado profundamente atento. A ser uno con todo el universo.
Estar presente en cada una de las ramas de bamboo. Observar el todo sin particularizar absolutamente en nada.
No importa si vivimos en una gran ciudad. Esta hoja de papel es todo el universo frente a nosotros.
Los tallos se doblan suavemente. La impermanencia rige este universo de causa y efecto, pero el bamboo vive inalterable en su esencia original.
¿Dónde termina el pincel y donde comienza la hoja? ¿Cómo es posible vislumbrar el verde entre los tonos monocromáticos de la tinta?
Este instante es precioso, y por ello en él está implícita la eternidad.
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